Un camino hacia la sostenibilidad

La carne entra al listado de los productos del país que ostentan sellos de certificación. ¿Qué significa para los consumidores esta declaración? ¿Cuáles son los retos para que un ganadero pueda conseguirla?

Desde finales de la década de los ochenta, varias certificadoras trabajan para conservar la biodiversidad de los países y asegurar medios de vida sostenibles transformando las prácticas de uso del suelo, las empresariales y el comportamiento de los consumidores. Uno de los mecanismos para conseguir estos objetivos es la implementación de la norma para agricultura sostenible, la cual tiene alcance en la producción agrícola y en la ganadería bovina, y cuya práctica otorga sellos que ya distinguen a muchos productos a nivel nacional, entre los que se cuentan el café, la palma de aceite, flores y banano. De estos últimos productos Colombia es el mayor exportador a nivel mundial de cajas y tallos certificados. Ahora la carne, la leche y el cuero entran a hacer parte de este selecto grupo.

Pero, ¿qué significa que un producto como la carne porte este sello? Como es bien sabido, estos distintivos que se otorgan a ciertos productos son un mensaje para el consumidor final y dan la garantía de que los mismos fueron cultivados, criados y/o procesados siguiendo criterios que aseguran unas determinadas condiciones de calidad, manejo, prácticas culturales, valores dietarios o parámetros de sostenibilidad social y ambiental. Es en este último renglón donde la certificación se destaca por su altísimo reconocimiento.

En la explotación, bienestar animal, menos emisión de gases de efecto invernadero, mayor productividad y bienestar de los operarios y sus familias.

En ganadería

La producción ganadera ha sido estigmatizada en algunos sectores de la sociedad ya que puede representar un riesgo para el ambiente debido a la emisión de gases de efecto invernadero, a los daños a los ecosistemas acuáticos, al sobrepastoreo y a la degradación del suelo. A través de la implementación de las normatividades de certificación en las empresas ganaderas, se busca que el ganado sea criado siguiendo prácticas responsables de agricultura y ganadería que no se limitan a lo meramente ambiental sino que, como veremos a continuación, también incorporan principios sociales que buscan la trasformación de la ganadería a través de la creación de ambientes donde los propietarios de las fincas, los trabajadores, sus familias y las comunidades aledañas puedan prosperar y tener mejores medios de vida.

En relación con los aspectos ambientales, aquellas fincas que opten por la certificación deberán concebirse a sí mismas como empresas agrícolas y ganaderas que planifican su producción a través de sistemas internos de gestión que lleven al productor a prever sus necesidades y tomar las medidas necesarias para adaptarse al cambio climático, hacer uso eficiente de los recursos agua y suelo y cumplir con la legislación nacional al respecto. Por lo anterior, un productor certificado protege los ecosistemas naturales existentes en su propiedad, no contribuye a la deforestación sino que por el contrario mantiene e incrementa la vegetación nativa, ayudando así a diversificar los sistemas de producción, conservando los ecosistemas naturales y asegurando así que estos favorecen la polinización, el control natural de plagas y los ciclos del agua.

En este sentido el sello permite demostrar el interés de las fincas y empresas comercializadoras de productos cárnicos en cumplir sus compromisos de producción y abastecimiento libres de deforestación e identificar estos productos en el mercado; así mismo, los productores de carne identificada con algunos sellos optimizan el consumo de agua, reducen, reciclan y reutilizan los desechos de la finca, en sus haciendas se hace un uso racional de los agroquímicos,  prohíben el uso de aquellos que ponen en riesgo al ser humano, la vida silvestre, los ecosistemas acuáticos y los polinizadores, se da prelación a prácticas culturales para el control de plagas y los productos certificados no son genéticamente modificados.

Con estas acciones se conservan los ecosistemas, se hace un uso eficiente de los recursos naturales y, con el tiempo, los predios certificados generan impactos positivos a nivel de paisaje. Las fincas ganaderas procuran mejores medios de vida y bienestar humano para sus trabajadores. Detrás de un corte de carne certificada podemos tener la seguridad que hay productores, trabajadores y familias a quienes se les están respetando sus derechos humanos y laborales, que reciben un salario conforme a la ley, se protege su salud y no hay contratación de mano de obra infantil. Cada vez que compramos un producto que ostenta estos sellos, sabemos que en el establecimiento, desarrollo y operación de ese predio se están respetando los derechos de las comunidades, que los administradores se han involucrado de manera positiva con las mismas y que contribuyen para resolver sus necesidades de manera proactiva.

Las condiciones

En temas estrictamente ganaderos, las fincas deben mantener un registro de los animales que permita trazar su origen y mecanismos de identificación a través de los cuales podamos asegurar al consumidor final que el producto en su mesa proviene de un predio certificado. Los animales certificados cuentan con programas de nutrición y salud que respetan determinadas restricciones establecidas para sustancias prohibidas; es decir que no les fueron administradas sustancias organocloradas, anabólicos, hormonas para estimular su productividad, antibióticos no terapéuticos u otras sustancias que pueden comprometer la salud humana.

Los pastos para la alimentación del ganado son seleccionados y manejados tomando en cuenta parámetros agroecológicos, resistencia a plagas, valor nutritivo y rendimientos productivos para asegurar así un crecimiento óptimo y evitar la degradación de los pastizales.

En la explotación, bienestar animal, menos emisión de gases de efecto invernadero, mayor productividad y bienestar de los operarios y sus familias.

Un ganadero que opte por la certificación pone en práctica un sistema de bienestar animal que incluye el transporte seguro de los animales, manejo libre de estrés, actividades de manipulación que procuran minimización el dolor, en la finca y en sus instalaciones no se maltrata al ganado, se les provee resguardo, agua y alimento en cantidad suficiente y de calidad que asegure una buena salud y productividad. Los sistemas de producción ganadera certificados contribuyen con la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero mediante dietas mejoradas, optimización de la productividad y manejo adecuado de excretas y orina.

Resumiendo, las fincas certificadas pueden acreditar que con la implementación de los criterios de las normatividades de los sellos ayudan a criar ganado de una forma no dañina para el ambiente y que a la vez apoyan aumentos en la productividad y aseguran una vida libre de estrés para el animal.

Certificarse en una norma para agricultura sostenible con alcance a ganadería debe tener una motivación que vaya más allá de lo económico; la experiencia de la certificación en Colombia muestra que es un estilo de vida, una convicción que nace del productor de querer hacer las cosas bien; portar un sello de esta categoría es motivo de orgullo para un productor y genera credibilidad en el consumidor ya que su modelo productivo cuenta con la validación de un tercero independiente.

Ya se están certificando predios en Colombia y grandes empresas compradoras de carne están apuntando sus intereses a este tipo de productos diferenciados que les ayudan a cumplir con sus metas de  responsabilidad social y ambiental. Pero más allá de eso, demuestran que, si se quiere, se puede producir carne sostenible en Colombia y hay un mercado para ello.

 

Felipe Eduardo Mora R.  /  Médico Veterinario
Jefe de Negocios y Desarrollo de NaturaCert
fmora@naturacert.org

 “Revista DeCarne, Edición 31 de diciembre de 2017”.

3 thoughts on “Un camino hacia la sostenibilidad

  1. Pedro Manuel Arreaza Gempeler says:

    planteamiento muy claro el cual comparto en un todo. es el camino correcto y filosoficamente afin a mis principios. con mi familia venimos trabajando en esas metas por conviccion y no solo por cumplir con unos parametros para lograr cdrtificacion.
    nuestra finca donde hacemos ganaderia es hoy dia reserva natural y seguimos trabajando en el concepto de realizar la actividad ganadera de forma sostenible y amable a los ecosistemas respetando el medio ambiente.
    ojala logremos que la mayoria de ganaderos lleguen a compartir e implementen las medidas de sostenibilidad.

  2. Felipe Eduardo Mora R. says:

    A quienes han dejado comentarios sobre este articulo, agradezco mucho sus opiniones, aclaro que dada la naturaleza de la publicación que es divulgativa y no un publi-reportaje no era posible incluir nombres de entidades o empresas, sin embargo si requieren alguna información con gusto pueden escribir a mi correo electrónico fmora@naturacert.org.

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